Cada día de tu vida, tus pies se encargan de transportarte allá donde deseas ir. Por eso es muy importante cuidarlos bien y mantenerlos sanos y en forma. Te contamos cuáles son los principales problemas de los pies y los tratamientos y terapias para combatirlos.

El pie de atleta es una infección por hongos que se contrae pisando descalzo el suelo pisado por otros. Crece mejor en zonas cálidas y húmedas, como entre los dedos. Su aspecto es blanco porque la capa superior de la piel está húmeda. Combátelo aplicando aceite de té entre los dedos con un algodón, insistiendo en las zonas afectadas. También puedes emplear vinagre o zumo de limón. Para las ampollas, mezcla una cucharada de sal de mesa y una taza de agua tibia. Sécate muy bien entre los dedos y utiliza zapatillas de goma en lugares como los vestuarios de las piscinas y de los gimnasios. Combátelos también manteniendo los pies secos, cambiando a diario los calcetines (mejor de algodón o lana) y alternando los zapatos para que puedan secarse.

Tratamientos para el cuidado de los pies– Tener los pies sudorosos y olorosos es más frecuente de lo que crees, así que no te sientas mal por ello. Empezar a sudar de repente puede ser síntoma de nerviosismo (igual que las palmas de las manos), así que si estás nervioso utiliza un espray antitranspirante para los pies o uno inhibidor del olor para el calzado. Es mejor usar calzado ligero con suela de piel, pues el material sintético y las suelas de goma no transpiran.

– Una verruga plantar adora los lugares cálidos y húmedos. Estos pequeños bultos de células muertas parecidos a una coliflor salen en la superficie. Se deben a un virus y tu cuerpo tarda unos dos años en combatirlos, tras lo cual pueden desaparecer de la noche a la mañana. Si tu verruga te duele y no puedes esperar, puedes comprar algún producto, pero como suelen ser muy profundas, visita un dermatólogo o podólogo, que congelará la zona y quemará la verruga (no sentirás nada). Mientras dure la infección, haz un favor a todos y utiliza un vendaje impermeable si quieres caminar descalzo en lugares públicos.

– Se cree que los sabañones se deben a la mala circulación y el frío, pero no se sabe por qué solo algunas personas los contraen. Para combatirlos, lo mejor es mantener las manos y los pies calientes, no llevar guantes o zapatos apretados (dificultan la circulación) y evitar los cambios bruscos de temperatura. Caliéntate gradualmente cuando llegues del frío.

– En invierno todos tenemos las manos y los pies fríos, pero si tus dedos se vuelven blancos o azules y muy rojos al calentarse, es posible que sufras el síndrome de Raynaud, un trastorno circulatorio nueve veces más frecuente en mujeres, adolescentes y veinteañeros. Se trata del estrangulamiento de los pequeños vasos sanguíneos de los dedos cuando se exponen al frío o a cambios de temperatura. Para evitar el dolor, abrígate mucho (con guantes de algodón debajo de otros de lana, y lo mismo con los calcetines). El tabaco estrangula aún más los vasos sanguíneos. Toma un complemento para la circulación como jengibre, ginkgo biloba, vitamina E o aceite de onagra.

– Los callos son un endurecimiento de la capa externa de la piel que desarrolla en el centro un taponamiento duro y muy doloroso si se presiona. Se producen más en el dedo pequeño, donde roza el zapato. Compra un parche para callos para aliviar la presión y una tirita específica para eliminarlo. Usa calzado más cómodo o plantillas en el calzado viejo.

– Las durezas surgen por exceso de presión. Son zonas de piel dura que comienzan como una ampolla y que aparecen para proteger la piel que se encuentra debajo. Las zonas peligrosas son las plantas y alrededor de los huesos prominentes. Cambia el estilo de calzado y moja tus pies antes de suavizar la piel con una piedra pómez.

– El  es una dolorosa inflamación entre la piel y el hueso que suele aparecer junto al dedo gordo, donde roza el zapato. Deshazte del calzado que lo produjo o utiliza una plantilla. Si no cede, visita a un profesional.