Uno de los desafíos que debe afrontar quien se dedica al mundo de empresarial es la posibilidad de que su negocio quiebre. Sin embargo, esta situación no sucede de la noche a la mañana: hay ciertas pistas que nos pueden poner sobre aviso de que algo no marcha bien y darnos así la posibilidad de evitar el cierre del negocio. Son las claves para evitar la quiebra de un negocio.

Ceñirse a los números

Aunque hay indicadores cualitativos, como la satisfacción de los clientes, que nos pueden decir mucho de la salud de un negocio, los números nos ofrecen siempre una estimación objetiva de las ganancias y pérdidas de cualquier empresa.

Si las cifras están en caída directa desde hace tiempo, es urgente revisar la situación. Conocer desde cuándo se está dejando de ingresar dinero, qué cantidad y localizar el desencadenante nos ayudará a ponerle remedio.

A veces, un simple cambio de proveedor o de localización física puede mejorar notablemente la situación y hacer desaparecer el fantasma de la bancarrota.

Alternativas para evitar la quiebra de un negocioPracticar la innovación

Estar al día en nuestro ámbito es lo mínimo que debemos ofrecer a nuestros clientes. La innovación debe convertirse en un hábito que guíe nuestra estrategia empresarial. Así, introducir nuevos productos, ofrecer diversas formas de entrega y flexibilizar los pagos posibilitando distintas plataformas para hacerlos dará a nuestra empresa una imagen renovada.

Es fundamental mantenerse informado de las novedades del sector. Para ello se puede acudir a publicaciones periódicas, recibir cursos especializados y afiliarse a asociaciones empresariales afines. Todo esfuerzo es poco si lo que pretendemos es ofrecer un servicio que esté a la vanguardia de la competencia.

Reinvertir en el negocio

Una parte de los beneficios de la empresa deben reinvertirse en la misma. Desde la renovación de equipos, hasta la formación, incluyendo también la adquisición de nuevos bienes y productos, la reinversión de capital supone también inyectar confianza en nuestro negocio y en sus posibilidades.

Un negocio que no invierte en sí mismo merma por completo sus posibilidades de crecimiento y lo deja a merced de un incierto futuro, haciéndolo más susceptible de sufrir los vaivenes de la economía.

Reaccionar a tiempo

Cuando nuestro negocio comienza a dar señales de mal funcionamiento o deterioro es fundamental atender a ellas. En lugar de dejarse llevar por una quiebra que aún no se ha producido, es momento de apartar las emociones y actuar con la cabeza.

Hasta que la quiebra no sea un hecho, hay tiempo para reaccionar y dar la vuelta a la situación.

La mayor parte de los fracasos se deben a que las personas se dejan llevar por sus emociones. Algunos de los errores más comunes son invertir una cantidad de dinero que el negocio no necesita y que pone en apuros la economía personal, dejarse llevar por el desánimo y prestar un servicio deficiente, escatimar en gastos básicos…

Buscar asesoramiento especializado

Si la quiebra nos parece inevitable y todavía no hemos recurrido a un asesor especializado, es el momento de hacerlo. Hay empresas dedicadas a salvar negocios que cuentan sus éxitos por miles.

A menudo las soluciones son más sencillas de lo que pudiéramos pensar y están a nuestro alcance, pero si la situación nos supera es posible que no podamos verlas. Los asesores especializados lo saben y por ello pueden ayudarnos a salvar el negocio que iniciamos con tanta ilusión.