El momento en que una pareja se compromete será recordado para toda la vida. Por eso no debemos fallar a la hora de escoger un anillo de compromiso para quien será nuestro futuro marido o mujer.

Anillos de compromiso

Primeramente debemos diferenciar entre anillos de compromiso y alianzas de boda. Son dos joyas diferentes para momentos diferentes. Si bien las alianzas de boda se suelen llevar siempre puestas (a no ser que el matrimonio se rompa, claro), los anillos de compromiso pueden llevarse desde el momento en el que la pareja decide dar el paso de casarse e iniciar los trámites hasta la boda, hasta que ya son marido y mujer. Una vez pasado ese momento cumbre, se puede optar por seguir llevándolo en otro dedo, o bien ponerlo de forma esporádica.

En otro momento hablaremos sobre consejos para elegir alianzas de boda. Pero esta vez lo que nos ocupa son los anillos de compromiso, así que vamos a ello:

  • Intenta conocer los gustos de tu pareja. Indaga, sobre las piedras y materiales que le gustan, pero trata de que no se dé cuenta para mantener en la medida de lo posible el factor sorpresa.
  • Evidentemente tendrás que tomar la medida. No todo el mundo tiene el mismo grosor en los dedos, así que estaría bien que pudieras coger prestado un anillo de tu pareja, nuevamente sin que se entere, para que el joyero sepa de qué calibre debe ser el nuevo anillo de compromiso.
  • Puedes elegir entre diseñar una joya a tu gusto, o bien elegir por catálogo. En el precio lo que más va a influir son los materiales utilizados, aunque como es evidente, una fabricación a medida aumenta un poco el coste.
  • En cuanto a materiales los más solicitados son el oro amarillo, el oro blanco y el platino. Eso ya depende del gusto de cada persona, pero debes saber que el oro blanco se deteriora más que el amarillo si no está tratado con paladio, si bien a la mayoría de la gente le parece más elegante. Por otra parte, la gran desventaja del platino es que es muy caro, y en todo caso este material sería más acertado para una alianza. Sería una pena que se quedase la mayor parte del tiempo en guardado en el joyero.
  • En cuanto a piedras, los diamantes, los zafiros y las esmeraldas son los más populares. Nuevamente es cuestión de gustos y de precios, aunque debes tener en cuenta que cuanto más trabajado esté el anillo, más difícil será modificarlo si hay que, por ejemplo, modificarle el diámetro.