Cuando un hombre quiere conquistar a una mujer y viceversa, una de las herramientas más potentes puede ser la voz. Cuando se tiene el dominio y el control de la voz se pueden articular diversos tonos según las cosas que se estén diciendo, aumentando así la atención de la persona que escucha.

La importancia de la voz para seducirLo primero que hay que hacer es intentar eliminar los vicios del lenguaje, evitando usar muletillas: mira, este, eh, ah, mmm, etc. También es aconsejable dejar a un lado algunas palabras por mucho que estén muy arraigadas en la jerga popular como por ejemplo decir “una tía” cuando quieres decir “una chica”, un “curro” cuando quieres decir “un trabajo”…

Habiendo eliminado estos vicios es el momento de cuidar de la potencia de tu voz. Es interesante que seas capaz de canalizar las emociones en tu voz, enfatizando o hablando más bajo cuando corresponda, dejando pequeños espacios de tiempo entre frase y frase. Eso sí, no varíes el tono de voz de forma brusca y repentina. También suele dar resultado transmitir algo de enigma o misterio. Así demuestras que sientes o tienes dominio de lo que estás hablando, aumentando tu carisma.

Otro punto importante es la velocidad a la que hablas. Si vas demasiado rápido lo único que conseguirás es perder la atención de la persona que te escucha. Se cansará pronto. No mezcles temas. Aprende a escuchar tú también, dejando espacios para que la otra parte también pueda opinar.

En caso de tener una dificultad muy grande cuando te comunicas con otras personas -como por ejemplo tartamudear aunque sólo sea un poco-, sobre todo en situaciones de presión como puede ser una cita en la que necesites seducir a alguien, es recomendable que visites a un profesional del tema. Existen métodos que ayudan a mejorar los problemas de dicción, lo cual puede marcar las diferencias entre una cita con éxito o sin él.